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miércoles, 8 de junio de 2016

Triángulos de ricota y queso de cabra en salsa suave con pimienta rosa y sal del Himalaya

Invierno, casi. Ideal para comer pastas y entrar en calor. Estos triángulos son ideales para sorprender en la mesa familiar o una noche romántica, porque, dicen, hay que comer pastas...
La masa está hecha con harina integral y aceite de oliva, pero vale cualquier harina sin leudante y el aceite que tengas en casa. Los condimentos que usé son muy sutiles pero de gran sabor. Granos de pimienta rosa (frutos del aguaribay) y sal del Himalaya, o sal rosa. La idea era lograr un relleno muy cremoso  y delicado pero que por sus sabores se fundiera en la boca. ¡Y fue logrado!


 

Vamos a la receta.
Estas cantidades son para 1 persona, pero se pueden multiplicar los ingredientes y hacer para toda la familia

Estos son los ingredientes

Masa
150 g de harina integral fina
1 huevo
Medio pocillo chico de agua 
1 cucharada de aceite OVE (oliva extra virgen)
1 cucharadita de sal rosa molida fina

Para el relleno
40 g de queso de cabra semiduro rallado grueso
50 g de ricota cremosa 
20 g de queso sardo rallado grueso
Sal rosa
Pimienta rosa

Para la salsa
1 cucharada de manteca de buena calidad
100 g de crema de leche
1 pocillo chico de leche
1 cucharada de queso sardo rallado
Sal rosa
Pimienta rosa
1 guindilla entera
Avellanas muy tostadas, opcional

Así se hacen

En la mesada (o en un bol de boca ancha) colocamos la harina y hacemos un hueco en el centro. Agregamos los demás ingredientes y vamos amasando de adentro hacia afuera hasta formar una masa homogénea y tierna, que no se pegue en las manos ni en la mesada. Amasamos hasta que la masa se torne lisa  y la dejamos descansar sobre una tabla y bien tapada con un bol o un plástico.

Preparamos el relleno. Pisamos con un tenedor la ricota, agregamos los quesos y condimentamos. Mezclamos muy bien y dejamos reservado en la heladera.

Estiramos la masa hasta que quede muy fina, de 2 mm aproximadamente. Realizamos un rectángulo y cortamos cuadrados de 9 x 9 cm. Colocamos una porción de relleno cerca de una de las esquinas, mojamos los bordes con agua y doblamos para obtener un triángulo. Pegamos muy bien con las manos para que no se escape el,relleno. Hay que tener cuidado que no quede aire dentro del triángulo. Salen 9 unidades. Reservamos sobre una madera.

En una olla grande calentamos agua con sal a ebullición y cocinamos las piezas hasta que estén a punto. El punto de cocción es a gusto del consumidor.

Mientras, hacemos la salsa. En una ollita ponemos a dorar la manteca hasta que se sienta olor a frutos secos, la manteca se tiene que poner ligeramente dorada y despedir un rico aroma. Cuidado que se quema! Después, agregamos todos los demás ingredientes menos la pimienta, dejamos que hierva unos segundos. 
Podemos poner los triángulos en la ollita para que se impregnen muy bien de la salsa o podemos colocar una porción de salsa en un plato caliente, los triángulos y el resto de la salsa. Decoramos con la pimienta rosa recién molida y unas avellanas muy tostadas y picadas grueso y servimos.

Son ideales para acompañar con un torrontés salteño bien frío o algún rosado impetuoso.

Si te gustó esta receta, ¡contáme! Espero tus comentarios.


 

Besos y hasta la próxima receta! 

Mónica 



miércoles, 5 de agosto de 2015

Hoy comemos pasta: Tallarines caseros (masa básica)

Día ideal para hacer unos tallarines caseros. Lluvia, frío, hambre.. A no desesperar. Son muy fáciles y solo llevan un poquitín de trabajo. Se pueden acompañar con la salsa que más te guste. 
Te voy a dar los ingredientes para una sola porción, pero vos podés multiplicar la cantidad de harina y huevo por la cantidad de comensales y tendrás una comida estupenda para tu familia.
En las fotos hicimos tallarines para once personas ¡y con salsa de pollo! Entonces pusimos un kilo y cien gramos de harina y once huevos.

Estos son los ingredientes

100 g de harina (puede ser 000 ó 0000 ó mezcla [¡nunca leudante!])
1 huevo
1 cucharada de aceite (mejor, oliva extra virgen)
1/2 cucharadita de sal fina

Así se hacen

Hacemos un volcán con la harina en la mesa/mesada/encimera y colocamos los demás ingredientes adentro. Recordemos que para que la harina se hidrate perfectamente debemos poner 2 partes de harina y 1 de líquido, en este caso, huevo, que pesa unos 50 g. Si vemos que el huevo es muy chico, le agregamos una o dos cucharadas de agua.

El equipo de la cocina: Paola, Mabel y yo que saqué la foto ;)
Comenzamos a integrar todos los ingredientes.


Amasamos hasta lograr una masa que no se pegue en las manos ni en la mesada y que quede bien lisa. 


La dejamos descansar una media hora para que la masa se relaje y podamos estirarla con el palote o la máquina estirafideos.

La masa relajada y lista para ser estirada

Una vez pasado este tiempo, estiramos la masa hasta que nos quede de unos 2 milímetros y, si tenemos tiempo, dejamos orear un poco. En este momento podemos hacer la salsa. 
Enrollamos la masa sobre sí misma y cortamos con un cuchillo filoso para que nos queden los tallarines.
Si trabajamos con la máquina, cortamos la masa en pedazos y estiramos cada uno. Pasamos por la cortadora de tallarines y listo. 


Dejamos descansar unos momentos y cocinamos en agua con sal. Por cada 100 g de pasta 1 litro de agua y un puñadito de sal grusa ¡Nada más, eh! Cuando el agua comienza a hacer borbotones echamos los fideos dentro y dejamos cocinar hasta que retome el hervor. Cuando suben, los dejamos 2 minutos, los colamos y colocamos en la salsa o fuente para servir y la salsa sobre los fideos.

Nos preparamos para recibir los aplausos.

Bon appétit! 


miércoles, 29 de abril de 2015

Canelones de choclo (maíz)

¡Hola! ¡Hola! ¡Hola! ¿Cómo están? Espero que mañana tengan un gran día de los Trabajadores y lo celebren como corresponde. Para hoy había prometido la tarta de queso y yogur, aunque debería haber escrito sobre locro o empanadas, esas recetas hace rato que están el el blog. Hoy les traigo canelones de choclo blanco con salsa de hongos. Una combinación que me gustó mucho. y como todo, o casi todo lo que sale de mi cocina, fue un mirar y sacar de la alacena y/o heladera. Esta vez había champignones en el freezer, un poco de crema y una lata de choclo (maíz) blanco.
Y como tenía panqueques... Esto es lo que resultó:


Esta receta es auténticamente la de mi mamá. Ella, la que sabe cómo dar amor y calentar el alma cuando hace frío. la que nos esperaba con la sopa o el café con leche calentito cuando llegábamos de estudiar a las medianoche, la que, invariablemente desde hace veinticinco años espera en la vereda que el colectivo "entre al pueblo" para que nosotras (mi hermana y yo) salgamos corriendo para volver a nuestras casas, la que tiene el mate siempre listo si pasamos "un ratito". La comida de mi mamá. Los canelones de choclo con salsa rosa, las albóndigas en salsa con puré o arroz, las verduras rellenas con carne y arroz, los zapallitos rellenos "blancos"... SU sopa. ¡Te amo, mami! Gracias por todas esas pequeñas cosas que hacés para hacernos la vida más fácil. ♥


Mi mamá siempre los hace con "salsa rosa". Yo, con lo que tengo.


Ingredientes
para 8 canelones grandes

8 panqueques
1 cebolla mediana
2 cucharadas de aceite
1 lata de choclo blanco cremoso (se puede usar el amarillo)
2 cucharadas gordas de maicena
1 taza de leche
sal y pimienta y nuez moscada a gusto
queso que se derrita* cortado en bastoncitos

Salsa rosa:

2 cucharadas de aceite
1 taza de tomate triturado
1 taza de crema de leche
1/2 taza de leche
1 diente de ajo machacado
sal y pimienta a gusto
queso rallado a gusto

Salsa de champignones:

1 cebolla cortada en pluma (en medios aros)
2 cucharadas de aceite
1 taza de champignones (crudos o al natural)
1 taza de crema de leche
1/2 taza de leche
sal y pimienta y nuez moscada a gusto
mucho queso rallado a gusto

Así se hacen los canelones:

Picamos la cebolla bien chicquita y la rehogamos en el de aceite hasta que estén transparentes. Agregamos un puñadito de sal para que se cocine mejor. Agregamos el contenido de la lata de choclo y dejamos que se caliente bien, mientras removemos para que no se pegue. 
Diluímos la maicena en un poco de la leche y mezclamos con el resto. Agregamos esta mezcla al choclo y revolvemos hasta que comience a burbujear. Cocinamos un minuto más y retiramos del calor, agregamos la nuez moscada, la pimienta y rectificamos la sal. Ya tenemos el relleno de los canelones. Dejamos enfriar y rellenamos los panqueques, le agregamos una tirita de queso y colocamos en una fuente profunda que vaya al horno y a la mesa previamente bien enmantecada. Cubrimos con la salsa elegida o las mezclamos; por sumar, no hay ningún problema, eh.
Llevamos al horno precalentado a 200 °C o al máximo para que se cliente el conjunto y se gratine la parte superior. Son unos 20 minutos o media hora. 
Llamamos a la familia a comeeeeeerrrr!!


Las salsas:

Rosa:

Echamos el ajo machacado en una ollita y le agregamos el aceite y cocinamos un ratito ¡con cuidado por que se quema fácil! Agregamos el tomate triturado y dejamos que se cocine hasta que se evapore el agua (se concentra). Añadimos la crema y la leche y dejamos cocinar unos minutos. Sazonamos con sal y pimienta recién molida ¡es más aromática!
Repartimos sobre los canelones, le ponemos el queso en abundancia, por favor y llevamos al horno. 

Champis:

Rehogamos la cebolla en el aceite hasta que esté transparente, agregamos los champis y salteamos un ratito. Agregamos la crema y la leche y dejamos que se reduzca un poco. Sazonamos a nuestro gusto con la pimienta, la sal y la nuez moscada. Repartimos sobre los canelones, le ponemos el queso en abundancia, por favor y llevamos al horno. 


Espero que disfruten de esta rica comida con sabor a hogar.

Un beso enorme y

¡Feliz día a todos los trabajadores y trabajadoras!








miércoles, 18 de febrero de 2015

Ñoquis rellenos para comenzar la Cuaresma.

Ya se terminó el carnaval. Ya se terminaron las vacaciones. Comienza este tiempo de penitencia y oración, la Cuaresma. Oración, ayuno y abstinencia. Tiempo de penitencia para esperar la Resurrección. Todos sabemos que después de las tormentas siempre, pero siempre, sale el sol. A veces antes, a veces tenemos que esperar un poquito más. Y esto es lo mismo que decir que el tiempo cura todas las heridas. 
Si Jesús pudo pasar por esa prueba tan injusta y tan dura, Él nos acompaña porque sabe que nosotros también podemos pasarlas. Él pudo haberse librado de todo eso porque es Dios. A nosotros nos queda aprender del dolor y madurar. Escribo esto escuchando y viendo lo terrible de las inundaciones en las Sierras Chicas, un lugar maravillosos que quedó devastado por las aguas. 250 mm  caídos en pocas horas. Arroyos de 50 cm de profundidad que llegaron hasta los 10 metros arrastrando todo a su paso. Gente que quedó sin nada.. muertos, desaparecidos.Triste realidad. Y la mejor parte, gente que ayuda, que colabora, que lleva agua, alimentos y ropa a los que perdieron todo. Las dos caras de la moneda. 

Y para pasar el mal trago está la comida, la comida que arropa, que entibia, que da energías y calma la ansiedad. 



Unos ñoquis rellenos deliciosos. Comida caliente que calienta el alma. Comida sencilla, comida de toda la vida. Manos que dan amor. Pero con una vueltita para que la sorpresa devuelva el brillo de los ojos tristes y cansados.

Ánimo. Todos los ríos vuelven a su cauce. Siempre. 

Leer la receta con atención porque van varios secretos para que queden tiernos.

Ingredientes
Para 4 personas (pero siempre se puede agregar alguien más)

800 g de papas o un sobre de puré instantáneo
2 huevos
cantidad necesaria de harina leudante
sal
pimienta
nuez moscada rallada
una cucharada de manteca
queso cremoso o muzzarella

Salsa:

2 cucharadas de aceite
1 diente de ajo aplastado
1 lata de tomates al natural
crema y queso rallado a gusto

Así se hacen:

Si vas a usar papas como hice para esta receta, lavalas muy bien y sin pelar ponelas en una olla con agua fría. Llevá todo al fuego y cociná hasta que las papas estén tiernas pero sin que se desarmen. Esto es muy importante para no agregar demasiado agua a la preparación y que los ñoquis queden tiernos. Si vas a usar el sobre, preparalo según las instrucciones pero ponele un poco menos de agua y/o leche así no hay que agregarle demasiada harina.
Hacé el puré y agregale la manteca. DEJÁ QUE SE ENFRÍE MUY BIEN (otro secreto para que salgan livianos). 


Cuando esté a temperatura ambiente, agregale los huevos y los condimentos. Mezclá bien.

No es puré de Hulk.. es la luz mala!

Agregá un puñado de harina y mezclá. La masa tiene que quedar consistente pero bastante blanda, que apenas se pegue en las manos.. ¡Ay!! esta es la parte más difícil de explicar porque la cantidad de harina depende del puré y le va poquísima. Para toda esa masa con unos 150g es suficiente. En este caso, el ojímetro es el mejor método para medir. Tampoco debemos amasar mucho. 


Hacé el bollo y lo dejás descansar un rato mientras cortás el queso en cubitos pequeños para insertarlos en los ñoquis.


Espolvoreá la mesa con mucha harina y cortá el bollo en 5 o 6 partes. Hacé los rollos como de costumbre, pero esta vez los vas a dejar de unos 3 cm de diámetro. Cortá porciones de 3 cm más o menos.


 Pasá el dedo por harina y hacé un huequito en el centro del futuro ñoqui y poné un trocito de queso. 


Cerrá y hacé una bolita. del tamaño de una nuez pequeña. 


Dejala descansar sobre una cama de harina. Seguí así hasta terminar toda la masa.



Poné agua en una cacerola grande y echale un puñadito de sal. Dejá que hierva.

Mientras, en una sartén, poné un chorrito de aceite y un diente de ajo aplastado. Cuando el ajo comienza a tomar color, le agregás una lata de tomate al natural licuada con un chorrito de agua. Condimentá con sal, laurel (o las hierbas que tengas) y una cucharadita de azúcar. Dejá que esa salsa se ponga espesa y le ponés dos cucharadas de crema de leche. Reservá. 

Poné los ñoquis rellenos en el agua hirviendo y esperá que suban. Dejalos que se cocinen durante 1 minuto, los sacás con una espumadera y los ponés en la salsa. 


Llevalos a la mesa y esperá los aplausos. Si no te gusta la salsa rosa, le podés hacer la salsa que quieras. ¡Pero hacelos!!


Y esta versión, con carne estofada




¡Qué Dios nos llene a todos de bendiciones!







viernes, 28 de noviembre de 2014

Aprovechando ando: ñoquis de papa con pollo a la crema de mostaza

Quien me animó a publicar esta receta es Marisa de blog Thermofan (visita obligada eh? tiene las recetas para la thermomix y de la forma tradicional.. ¡es una genia esta chica!).


Debería haber publicado en su blog en el apartado Reciclando Sabores, pero siempre llego tarde... Y ahora es muy temprano.. ¡no acierto una!


Resulta que de una cena de sábado me sobró bastante cantidad de puré de papas y pollo a la crema. Al mediodía del domingo ¡no iba a comer sobras de la noche anterior! No, señor.. y así fue que se me ocurrió hacer unos ñoquis y con el pollo, agregarle un poco de mostaza y más crema y ¡ya está! Un almuerzo para Mirtha Legrand.

Veamos la receta para dos personas

Los ingredientes que usé:


Para los ñoquis


2 tazas de puré de papas bien frío
1 huevo
harina (cualquiera)  cantidad necesaria
condimentos a gusto: nuez moscada, queso rallado, sal, pimienta....

Para el pollo a la mostaza:

media pechuga en salsa de crema (o media pechuga)
1 chorrito de leche
2 cucharadas de crema de leche (nata)
mostaza de Díjon (o la tipo americana)
perejil picado, a gusto

Así hice los ñoquis:

Mezclé el huevo y los condimentos con el puré. Agregué harina hasta que quedó una masa blanda pero no pegajosa. Amasar lo menos posible. Separé en porciones e hice los rollitos. Corté los ñoquis y los pasé por el ñoquero. Todo eso mientras el agua empezaba a hervir. Cociné en el agua salada hasta que subieron a la superficie y los dejé hervir un minuto más. Tiempo suficiente. Retiré con espumadera y coloqué en la salsa.







La salsa:

Diluí en un poco de leche la mostaza y la crema, en una sartén al fuego mínimo. Agregué los trocitos de pollo y dejé hervir.


Me dí una panzada y me dormí la siesta.



Espero que a alguien inspire a reciclar comida.


Besos y hasta el próximo post.



domingo, 6 de abril de 2014

Ravioles rellenos de ricota y limón

Hoy es domingo, está nublado y a veces llueve. Lejos de la melancolía, lo que tengo es sueño, pero antes de dormir la siesta debo dejar constancia de estos ravioles que saben a gloria. De verdad, los sabores explotan en la boca e inundan los sentidos Sorprende la combinación de sabores. Si es en buena compañía, mucho mejor.


Aunque, debo admitirlo, me equivoqué de salsa. y es que durante la semana tengo tanto trajín que me resulta difícil organizarme con las compras y tener en la alacena y en la heladera esos pequeños tesoros que hacen de la comida cotidiana un bocado exquisito...
Por eso tengo que agudizar la imaginación, pienso que así habrán hecho nuestras abuelas y ¿por qué no, mi madre? en épocas de escasez. Y así, estoy segura, salieron delicias de las alacenas pobres y las cocinas ávidas de alimentar a la familia. 

Ingredientes abundantes para dos comensales:

Masa

Harina integral 150 g
huevos 1 y medio
sal 1 cucharadita
ralladura de medio limón
aceite de oliva 1 cucharada

Relleno

Ricota blanda 150 g
medio huevo
nuez 1
ralladura de limón 1 cucharadita
sal y pimienta a gusto

Así se hacen:

Lo primero: cascar los huevos en un recipiente y batirlos. Separar un cuarto de esa cantidad y reservarlo. Acto seguido, hacer una corona en la mesa y agregar todos los ingredientes. Amasar, hacer un bollo bien liso y dejar reposar unos veinte minutos. Mientras tanto, hacer el relleno.
Cuando pasó el tiempo, estirar la masa y dejarla muy finita. Si la estirás con el palo, como me tocó a mi (no vale la pena bajar, desembolsar, ensuciar y limpiar minuciosamente la Pastalinda para tan poca cantidad), de paso, ahorramos en el gimnasio... jeje
dejamos reposar la masa para que se oree un poco. Tarea extra difícil con 80% de humedad.. Lo intentamos.

Mientras descansa nuestra masa, hacemos el relleno. Colocamos la ricota en un bol, le agregamos el medio huevo que habíamos reservado, picamos la nuez en trozos bastante grandes para que se sienta al masticar, rallamos el limón, condimentamos y mezclamos. 

Cuando todo está listo, hacemos montoncitos de relleno en una de las láminas de masa, rociamos con agua para que se peguen bien y tapamos con la otra lámina. hacemos presión alrededor del relleno para adherir perfectamente las masas, cortamos de la forma deseada, puede ser con cortapastas de alguna forma en particular, de acuerdo a los comensales o cuadrados con la ruedita, si no hay ruedita, con cuchillo. ¡No hay excusas! 
Calentamos agua, la proporción es 1 litro de agua por cada 100 g de pasta con un puñado de sal, sin exagerar. Cuando el agua hace borbotones colocamos los ravioles en la olla y cuando suben, esperamos 2 minuto y los retiramos con espumadera y mucho cuidado. Colocamos en la salsa y servimos.


En mi caso los acompañé con pechuga de pollo salteada con verduras a la que después le agregué un salsa portuguesa, pero me parece que una salsa de varios quesos o crema infusionada con cáscara de limón y tomillo irían de maravillas. 

Espero que los hagan y me cuenten.

¡Que tengan una semana de abundantes bendiciones!

Sean felices



lunes, 17 de febrero de 2014

Ravioles de berenjena y ajos asados, cebolla y queso

Un día inspirado da como resultado muchas cosas. 
A mi, por ejemplo, me hace engordar.


Cocino, cocino y cocino y me como todo para probar ¿vió?

Hoy las Musas estaban a full y se me ocurrieron varias recetas, un pan lactal con ajo y mostaza, los ravioles y una tarta de manzanas con crema inglesa de tomillo y cardamomo. 


Escribo en mi cuadernito de recetas esta receta antes que se me olvide porque es deliciosa, suave y creo, novedosa. Parece mucho, pero es muy simple de hacer.

Ingredientes:
Para 1 porción.

Masa: 
150 g de harina integral (de supermercado)
1 huevo
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharadita de masala ahumado
media cucharadita de sal
Agua, si es necesario

Relleno
media brenjena mediana
1 diente de ajo grande
1 cebolla chica
queso que se funda (usé cammembert pero puede ser muzzarella)
aceite de oliva
sal a gusto

Salsa
2 cucharadas de crema
1 pocillo de leche
1 cucharada de queso untable sabor fontina
mezcla de quesos de esas que vienen en paquete a gusto
pimienta de colores a gusto

Así se hace

Primero puse a cocinar la mitad de la berenjena y el ajo con piel con un chorro de aceite y la sal muy bien envueltos en papel de aluminio en el horno, los dejé como 45 minutos hasta que estuvieran hechos como una crema. Los retiré y dejé enfriar.

Mientras se cocinaba la berenjena, hice una corona con la harina integral, en el centro puse la sal, la cucharada de aceite de oliva y el huevo, necesité de agua extra. Mezclé, hice una masa tierna y la envolví en un plástico. Dejé reposar una media hora.

Corté la cebolla en medias rodajas (en idioma técnico sería en pluma) y la dejé rehogar a fuego muy pero muy suave en una sartén de fondo grueso durante un rato largo. Lo único que tenía era un chorrito de aceite y un poquito de sal. Se cocinó muy lento hasta que se pusieran doraditas y bien blandas.

Cuando todo estuvo listo, mezcle el relleno, estiré la masa y corté trocitos de queso.

Armé los revioles, los cociné en agua hirviendo con sal por dos minutos a partir del nuevo hervor y los puse en la salsa.

Mientras hervía el agua hice la salsa: Puse la crema, el queso untable y la leche en la misma sartén que había rehogado las cebollas (cuestión de ahorrar un lavado ;) ), calenté hasta que hirvió y se mezclaron los sabores, rectifiqué la sal, le puse la pimienta y el queso rallado y los ravioles, dejé medio minuto en el fuego y puse en el plato.


Parece mucho, pero trabajé muy poco.

Hasta la próxima

¡Bendiciones!
  

jueves, 27 de junio de 2013

Los ñoquis del 29 de dos colores

Ya estamos casi a mitad de año, ¿se dieron cuenta? ¡Cómo ha pasado el tiempo! y cuántas cosas para agradecer tenemos y no nos damos cuenta. Desde el clásico levantarse a la mañana, ver, escuchar, caminar que por muy comunes ni nos damos cuenta que lo hacemos y vaya! si hay que agradecer por eso, porque cuanto apenas nos lastimamos un dedo y ya parece que nos vamos a morir... hasta todas las bendiciones recibidas, la familia, los amigos, el trabajo, los dones que tenemos y que a veces ni siquiera reconocemos...  como todas las oportunidades que aprovechamos y hasta las que nos podemos aprovechar nos dejan una enseñanza. Y se me ocurre la canción de Violeta Parra que también es interpretada por la gran Mercedes Sosa. Y tal cual lo que dice la canción... Gracias a la vida y yo no puedo más que pensar en Dios, que me dio la vida... 



Y a veces nos sobra la comida y otras, hay que esperar en la Divina Providencia poder tener algo para llevar a la mesa. por todo esto, creo que tengo un don, un regalo de Dios. Hacer comida comible con pocas cosas y sobre todo, con sobras. En casa no se tira nada. Todo se aprovecha. A mi se me estruje el corazón cuando hay que tirar comida. A la basura, seguro, va una lágrima...


¿Y a qué iba con esto? Que no tenía demasiado en la heladera y tenía que alimentar cuatro bocas hambrientas. Revolví y revolví y pude hacer ñoquis de acelga y ñoquis de zapallo.

Estos son los ingredientes:

una taza de zapallo, calabaza o anco cocido en horno o microondas
una taza de hojas de acelga (puede ser espinaca) hervidas y muy bien escurridas cortadas muy finitas o procesadas (las mías fueron ralladas porque estaban en el freezer)
2 huevos
2 tazas de harina integral con 1 cucharadita de polvo de hornear
queso rallado a gusto (opcional)
avena arrollada y/o salvado de avena
2 tazas de puré de papas (que puede ser lo que sobró de la comida anterior) yo usé deshidratado y lo preparé bien seco
sal a gusto
pimienta
nuez moscada (puede ser opcional, pero quedan muuuyyyy ricos).
Ah! y lo que encontré, fue una sopa de cebollas de esas instantáneas

Así se hacen:

Primero mezclé el puré de papas con la sopa en polvo, los condimentos, el queso y la avena y el salvado
Después, agregué el huevo al puré de zapallo y al puré de acelga. Dividí el puré de papas en dos partes iguales y lo repartí en los otros purés. y mezclé muy bien. Después fui incorporando la harina hasta hacer unas masas muy tiernas pero que se pudieran amasar. Las dejé descansar un rato. Hice los rollitos, corté los ñoquis y los dejé secándose en la madera que tengo para las pastas. Puede ser sobre la mesada pero la necesitaba para la salsa.
Hice boloñesa y salsa de queso que quedarán para otro post. ¡Sobró apenas un poquito!
Es fácil hacer ñoquis y si tenés chicos, invitalos a cocinar! vas a ver que después se comen todo porrque "lo hicieron ellos".


Divertite en la cocina, creá, inventá combinaciones. Hacé tu propia comida sana y rica.

¡Feliz día de los ñoquis!

Y salió esto... en realidad quería hablar de la tradición argentina de comer ñoquis los 29 y el billetito debajo del plato y todo eso..


hacelos, no te vas a arrepentir y después ¡contáme!


Besos, bendiciones y ¡gracias por leerme!! 


Mónica

lunes, 7 de febrero de 2011

Acá va mi primera receta

Ñoquis de papa al curry con salsa de tomates cubeteados.


El otro día fuimos con mi amigo Mauri al super y compramos unas latas de curry indio picante que  estaban baratas. Después había que usarlas.. . en qué,si no estamos acostumbrados a esta mezcla de especias, y encima ¡picante! pero un domingo me levanté con ganas de comer algo inusual y decidí hacer unos ñoquis muy fáciles.


Ingredientes para 1 persona


Masa


3 cucharadas de puré en copos 
80 cm3 de agua 
40 cm3 de leche
una cucharada de manteca 
sal a gusto 
1 cucharada de té de curry ¡picante!
1 huevo
cantidad necesaria de harina 000


Salsa


1 cebolla chica
2 tomates perita sin piel ni semillas

un diente de ajo entero con piel
orégano (puse el de mis plantitas)
crema de leche a gusto


Así lo hice


Hice el puré cómo indica la receta del paquete y lo dejé enfriar. Este paso es muy importante para evitar grandes cantidades de harina y que los ñoquis salgan duros.
Después le agregué el huevo y la harina que pudiera absorber hasta conseguir una masa unida y tierna. La dejé descansar mientras hacía la salsa. Hice las tiras, corté los ñoquis y los pasé por el aparatito especial y los cociné en abundante agua hirviendo con sal. Dos minuto después que subieron a la superficie los saqué con una espumadera y los agregué a la sartén de la salsa hasta que se impregnaron bien. Rectifiqué el sabor y GLUP!!


Salsa


Corté la cebolla por la mitad y después en pluma (medias rodajas) y las rehogué en aceite de oliva hasta que estuvieron transparentes junto con el ajo, les agregué el tomate cortado en cubitos y una ramita de orégano fresco. Condimenté con sal y pimienta negra y un chorrito de crema. Al final, saqué el diente de ajo.