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miércoles, 9 de marzo de 2016

Peras en almíbar flotando en chocolate

Si el título te hace agua la boca, ¡imaginate probarlas! Te cuento: en realidad, este postre, salió de un reciclado. Tenía que usar un poco de chocolate que había sobrado de otra preparación y un poco de masa de pasta frola que tenía en el freezer que a simple vista no alcanzaba para nada. Las peras están a buen precio... la cosa cerraba. Así que me puse manos a la obra y ¡¡ese día nos hicimos una panzada de postre!!


Te cuento los ingredientes que usé:
Para 2 porciones

2 peras
sobras de masa para pasta frola
4 cucharadas de chocolate que se pueda fundir
4 cucharadas de crema de leche
1 cucharada de pasta de avellana y chocolate (Nutella) (OPCIONAL)

Para el almíbar
500 cm3 de agua
5 cucharadas de azúcar
piel de naranja
1 rama de canela
2 estrellas de anís

Así lo hice:

Puse a calentar el agua con todos los ingredientes para el almíbar y lo dejé hervir. Pelé las peras y les dejé el cabito. Las puse a cocinar en el almíbar. Cuando la parte gorda estuvo blanda (la pinché con un cuchillito), retiré la ollita del fuego y dejé que se enfríe todo junto.

Mientras, descongelé la masa que estaba en el freezer, la estiré y forré dos moldecitos de tarta. Los puse en la heladera para que después, durante la cocción, no pierdan la forma. Después de unos 10 minutos los retiré de la heladera y ya tenía el horno precalentado a 180 °C. Forré los moldecitos con papel de aluminio y los rellené con unos porotos que tengo para ese uso. Esto es para que el centro quede bien huequito y no se hagan globos desagradables. Llevé las tartitas al horno unos 10 minutos, las retiré, con mucho cuidado de no quemarme les saqué el papel y las volví al horno para que se doraran un poco. A esta altura ya no se deforman. Las dejé unos 10 minutos más y, cuando estuvieron doraditas, las saqué y las dejé enfriar.

Hice la ganache:
Puse a calentar la crema hasta que apenas empezó a hervir y la volqué sobre el chocolate picado. Lo dejé un  rato, mientras sacaba las masas de los moldes con mucho cuidado de no romperlas. Batí la crema con el chocolate hasta que se formó esa deliciosa mezcla chocolatosa. Mezclé con la Nutella.

Armado:
Rellenar las tartitas con la ganache tibia. Retirar las peras del almíbar y colocar sobre papel absorbente para secar bien. Cortar una pequeña porción de las peras y asentarlas sobre las tartitas. Enfriar unas dos horas en la heladera antes de consumir.


Decorar con frambuesas frescas.

Servir.

Prepararse para recibir aplausos.

Espero que esta receta te impulse a usar restos de alimentos para preparar otros más ricos y abundantes. Hay muchas formas de reciclar para no desperdiciar nada de lo que tenemos en casa y tanto cuenta producir y comprar.



¡Y hasta la próxima receta!




miércoles, 9 de septiembre de 2015

Budín de pan y bananas

Sábado. Limpieza de heladera. Y esto ¿qué es? Y con esto ¿qué hago? 
Encontré en el freezer bolsas con pan casero y comprado, bananas congeladas de vaya uno a saber cuándo y con qué propósito fueron a parar ahí. Ricotta, carne picada, frutillas y arándanos, media pechuga de pollo rellena... Una clara de huevo en la heladera, un poco de queso, leche. Unas planchas de lasagna en una caja en la alacena... Y tiempo ¡tiempo!! para cocinar a mis anchas. Así que este fin de semana hice baguettes (que no me salieron bien, pero sí mejor que otras veces); pizza casera con brócolis; el budín de pan con bananas


una lasagna con troncos de brócoli, pechuga de pollo y planchas compradas; una espuma de frutillas y arándanos en vasitos y  en un reciclado express, unas mini Dobos que invitaban al pecado.  Y si no paso por las puertas, es porque he tratado de aprovechar todo lo que había para tirar o en poquita cantidad. Eso está bien ¿no?... Ah! y panna cotta de chocolate blanco y cardamomo que no tiene desperdicio, que no era de reciclaje. Pero eso es para otro día y otra entrada.Ya irá a ir apareciendo todito en el blog, porque de todo tengo fotos. 


Ahora les cuento los ingredientes para este budín que sorprende por su textura y sabor.
Rinde para una budinera de 1 litro

2 tazas de pan sin corteza, cortado en cubitos
2 bananas muy maduras
2 tazas de leche
4 cucharadas de azúcar
4 huevos
1 cucharada de ralladura de limón

azúcar extra para caramelizar el molde: una taza de té, más o menos

Así lo hice:

Primero: colocar el azúcar en el molde (si es de metal y puede ir al fuego), calentar a fuego suave hasta que se haga un caramelo claro y transparente. Nunca remover, dejar que el caramelo se haga lentamente. Bañar las paredes y, si tiene tubo central, también. Dejar enfriar y deleitarse con la música del caramelo que se cuartea.
Después: colocar en la licuadora todos los ingredientes y licuar hasta que quede una sustancia homogénea. Colocarla en la budinera y llevar a baño María en horno por 1 hora, hora y media o hasta que al insertar un cuchillo fino, éste salga limpio. Eso indica que el budín está listo. 
Dejar enfriar a temperatura ambiente. Colocar en la heladera. Antes de servir, desmoldar en un plato bonito y dejar escurrir el caramelo.

Se puede acompañar con caramelo líquido, crema chantilly, dulce de leche y bananas en rodajas. ¡Yo le puse todo!! 


Sean felices, disfruten de la vida y coman rico!


Besos y hasta la próxima entrada





jueves, 9 de abril de 2015

Tarte à l'oignon. Reciclada.

Me encanta hablar en francés. Me encanta hablarme en francés. Pero me imagino que solo yo entenderé qué digo. Je suis heureux de parler français et je suis heureux de faire le repas. No sé si estará bien escrito y don traductor de Google por ahí no dice lo que yo quiero; porque me gusta hablar, pero me cuesta escribir. Mais, je vais visiter Paris... un jour. ¡Espero que Marisa no se agarre tanto la cabeza con mi escritura!! ;)



Por ahora me conformo con comer esta rica tarta con elementos reciclados y colgarla en el Reto de Marisa y Rosalía: "Reciclando sabores".

Reciclando Sabores


Es ideal para comer tibia, acompañada de una ensalada fresca.


Y resultó ser que de una tarta común que pensaba almorzar, salió esta fotogénica hermosura.

La cosa es así: en la heladera había poco y tampoco habían ganas de salir. A veces, ¡menos es más!

Los ingredientes 
Para un molde de 10 x 30 cm

un trozo de hojaldre
2 cebollas medianas
1 huevo
1 pocillo de leche
1 cucharadita de fécula de maíz (maicena)
1 cucharada de mostaza a la antigua
1 cucharada de queso azul (Roquefort)
1 cucharada de mezcla de hierbas secas
sal y pimienta a gusto

Así se hace

Estiramos la masa y forramos la tartera. la colocamos en la parte más fría de la heladera y la dejamos hasta que terminemos de cocinar la cebolla y se enfríe un poco.
Cortamos la cebolla en pluma, o sea, por la mitad y después en medias esferas y la ponemos a cocinar en una sartén con apenas un poquito de aceite al fuego muuuyyy bajito. Le agregamos un poco de sal y la dejamos ahí, hasta que se caramelice y quede doradita.
La retiramos del fuego y la dejamos enfriar. Mientras, desmenuzamos muy bien el queso, batimos el queso con la leche, el huevo, media cucharada de mostaza, las especias y la pimienta. 
Una vez que la cebolla está fría, pintamos la base de la masa con el resto de mostaza. Desparramamos la cebolla y vertemos el batido de leche, huevos y etcéteras. 
    

Colocamos las tiras, pintamos con un poquito del batido y llevamos a horno fuerte (250 °C) es la mejor manera que encontré de cocinar el hojaldre. Una vez dorado el conjunto, retiramos, desmoldamos en una fuente, dejamos entibiar y servimos.

La acompañé con repollo colorado (col lombarda) aliñado con miel, aceto balsámico, sal marina y aceite de oliva. Una buena compañía.


Chicas, espero les guste y les sirva. ¡¡Les mando un beso enorme!!


Mónica